Domingo, 26 de noviembre.

Gabriel Levinas, un artista en el periodismo, nos invitó a su casa para conversar sobre diferentes temas despojados de todo prejuicio: la creatividad durante la infancia, la muerte, la corrupción en el gobierno de Cristina y en el de Macri, el estado del periodismo, su vínculo con Jorge Lanata, la conducta de Verbitsky durante la última dictadura militar y otras yerbas. “El que no fracasa es un pelotudo”, asegura.

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―¿Alguna vez fuiste a terapia?

―Sí, hace muchos años, empecé de pendejo con el tema del cáncer. Quería dejar de fumar y no podía. Empecé a fumar a los 15.

―¿Cuándo se desarrolló tu enfermedad?

―A los 21 años, era terminal. Tendría que haber muerto a los seis meses, y estuve tres años con quimioterapia. Tenía la médula ósea tomada por el melanoma. Zafé, no sé por qué; supuestamente me moría, pero nunca ocurría, estaba cada día más lindo y más gordo.

―¿Quién te acompañó en ese momento?

Me di cuenta de que me tenía que arreglar solo, tuve gente que me apoyaba, pero decidí individualmente no dejarme vencer.

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―Hablando de otro tema, ¿cómo ves al periodismo hoy?

Veo muy poco periodismo y mucha operación, mucha opinión, poca información. Mucho piripipi.

―¿La vanidad está muy presente?

El problema no es la vanidad, sino la inteligencia y la fineza que tenés para manejar tu vanidad; si no tenés vanidad, no harías nada. El asunto es cómo hacés para tener eso que te sirva de motor y que no sea obsceno, hay que ser cuidadoso. No es fino que se note que sos un vanidoso.

―¿Qué consejo le darías a políticos y periodistas que estén iniciando la carrera?

Que cambien de carrera, porque al final si te vas a vivir al Chaco, por ejemplo, a una casita con una huerta, es lo mejor que te puede pasar. Pintar un cuadro, y que te tenga sin cuidado si queda bien porque nadie lo va a ver. La vida sencilla es fantástica, conocí a gente muy feliz viviendo así. El periodismo se trata de estar cagando al que uno tiene al lado, a ver quién tiene la primicia; contar los cuentos para que parezcan buenos, aunque sean malos; agregar cosas que no son ciertas para que la historia sea más interesante. Es un delirio.

―Luego de la entrega de los premios Martín Fierro de radio, se puso en discusión la idea de periodistas que practican el periodismo de Corea del centro. Se etiqueta ―de forma agresiva―, a periodistas de la talla de O’Donnell, Tenembaum, Sietecase, Alconada Mon. ¿Qué te parece?

Hay un error de concepción sobre qué es la ecuanimidad. Yo puedo ser ecuánime entre las posiciones de izquierda y de derecha pero no puedo ser ecuánime entre la izquierda y Hitler. No tengo por qué ser ecuánime con Hitler, hay que derribarlo, ponerlo preso y sacarlo del medio. No está bien decir: “mirá que Hitler hizo carreteras”. ¿Qué tiene que ver? Los milicos hicieron más carreteras que nadie, terminaron con el mal de chagas, y ¿eso significa que eran buenos? Creo que hubo momentos en el Gobierno anterior en donde comenzó a perderse la democracia. A mí me importa eso nada más, después si está Macri o no, eso es secundario.

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―¿Macri es de derecha?

―Hemos tenido cosas más de derecha que Macri, él es un liberal. Sin embargo, un liberal no es de derecha necesariamente; en la derecha, puede haber liberalismo, pero son dos cosas distintas. El liberalismo tiene más que ver con la revolución francesa, con la igualdad de oportunidades, con los derechos humanos, con muchas cosas que son elementos de los liberales.

―¿Con Cristina estuvo en riesgo la democracia?

Sí, absolutamente. Si después de Cristina hubiera venido Scioli, hubiera sido gravísimo. El narcotráfico hubiese crecido a niveles impresionantes, la delincuencia aún más, la justicia hubiera quedado totalmente subordinada al poder político. Hubiese sido atroz.

―¿Un café con Cristina o con Aníbal?

―Yo tomo café con cualquiera porque me divierte poder hacer una serie de preguntas.

―¿Qué le preguntarías a Cristina?

Si hacía falta robar tanto. ¿Qué mejor riqueza que la posibilidad de conducir un país y de ayudar a que el país crezca y sea mejor? Con un inodoro alcanza para cagar, no necesitás siete inodoros.

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―¿El absurdo impera en la Argentina?

En la Argentina solamente existe el absurdo. Que vos me estés haciendo un reportaje a mí es absurdo.

―En tu libro Doble Agente, afirmás que Horacio Verbitsky ―actual periodista de Página 12― apoyó el golpe de Onganía contra Illia. Tengo una duda: ¿Verbitsky apoyó la noche de los lápices?

―La noche de los lápices es compleja porque parece ser que no eran tan estudiantes los chicos que estaban ahí. Lo cual no significa que se los tenga que matar, torturar ni nada que se le parezca. Esa idea de que los chicos peleaban por los derechos estudiantiles, me parece que no era así. Cuando uno dice esto, la gente cree que respaldás a los militares, yo no convalido nunca a nadie que haga las cosas fuera de la ley, y mucho menos matar gente, torturarla o hacerla desaparecer. Por más que el tipo sea el más hijo de puta del mundo no merece ser torturado, lastimado ni matado. Los que defienden la historia de los desaparecidos de una forma irracional son los que permiten que un militar que tiene ochenta años, que debería estar en su casa cumpliendo prisión domiciliaria, esté en la cárcel. A su vez, me preocupa que los nietos no puedan verlo; los nietos no tienen nada que ver con lo que hizo el abuelo. No hay una ley especial para gente que no te gusta, las leyes son para todos. Los derechos humanos son para todos, aún para los asesinos más crueles.

―¿Quién mató al Padre Mugica? ¿Montoneros o la Triple A?

―Los dos lo querían muerto. Los montoneros lo querían muerto, hicieron la publicación en la parte de atrás de Noticias y de la Cárcel del pueblo. No hay certeza de que fue la Triple A, aunque también quería asesinarlo. Sin embargo, en ese momento, era más lógico que López Rega defendiera a Mugica porque Perón ya había roto con los Montoneros, los había condenado públicamente.

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―¿Escribir para una minoría influyente o para grandes multitudes?

―Los temas que a mí me interesan no le interesan a casi nadie así que no tengo la esperanza de que sea para mucha gente. Yo siempre fui conocido por un sector minoritario del periodismo, ahora me hice un poco más conocido porque me puse a laburar con Lanata; ahí se hace famoso hasta el que limpia el piso, por eso me llaman para Intratables. Incluso la pintura y las cosas que hago con el arte también son para un grupo minúsculo.

―¿Quién es Jorge Lanata?

―Lanata es un chico grande, actúa como un chico con una enorme intuición, con gran memoria, con mucha polenta, con mucha convicción. Es muy buen periodista, muy creativo, eso lo hace parecerse más a un chico. Jorge es una buena persona, me aguanta a mí.

―¿Se puede conservar al niño que fuimos?

―Si estás un poco loco y no escuchás mucho por ahí sí. Es difícil porque toda la educación está preparada para reprimir. Recién ahora nos estamos dando cuenta de que si un chico baila puede ser más importante que estudie Matemática. Años atrás, cuando un chico quería ser músico, bailarín o pintor era una maldición para la familia. Todo el sistema educativo está hecho para no pensar, no discutir; tenés que responder lo que los libros sugieren que respondas. Hay preguntas que no pueden hacerse y tenés que dejar de lado tus particularidades.

―¿Cómo se rebela el hombre ante eso?

Hay veces que uno tiene tanta locura que entonces no hay manera de que te eduquen. En general, los tipos más creativos son los tipos más fallados. Porque los tipos más normales terminan entrando en la caja y haciendo lo que se les ordena. Las personas que sean capaces de poner en riesgo su trabajo por sus convicciones o sus pensamientos o simplemente por su ética profesional son muy pocos.

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―¿Cuál es uno de los principales problemas del siglo XXI?

El primer problema es que se admita el verticalismo, que es lo contrario a la democracia. El hecho de que un partido suba al poder luego de las elecciones no implica que sea democrático y que sus medidas políticas sean democráticas. Por ejemplo, Cristina no fue democrática.

―¿Macri es verticalista?

Creo que sí, menos que Cristina porque tiene otros partidos que integran la Coalición y lo frenan un poco. Pienso que acá tenemos una necesidad de que nos digan lo que tenemos que hacer.

―¿Por qué necesitamos a alguien que nos diga lo que tenemos que hacer?

―Porque somos pendejos, desde el punto de vista democrático y republicano somos infantiles. El disenso interno es absolutamente importante, no existe democracia si no hay disenso.

―¿El huevo de la serpiente de la violencia política en la Argentina?

La violencia es parte de la Argentina desde sus orígenes, acá siempre hubo violencia: Rosas, Roca, la Patagonia rebelde, en los años 30, en 1945, en 1955; de hecho, Perón fue muy violento: mandaba a romper cabezas en la calle Florida, mató a 1500 indios en Formosa, acá siempre hubo violencia.

―¿El peronismo se hace cargo de la Triple A y de López Rega?

Ellos dicen que no fue Perón, si bien lo fue y siempre se hizo el idiota. Él la creó con un montón de militares que habían sido echados después del golpe del 55.

―Cuando Gramsci estaba preso se le ofrece la libertad a cambio de que niegue su pertenencia al Partido Comunista. Gramsci no la niega y elige seguir preso. ¿Verbitsky que hubiera hecho?

El niega todo, niega haber sido montonero, niega haber trabajado para los militares. Y todavía hay algunas personas que le creen y no sé por qué le creen.

―¿Cristina es peronista?

No. De todas formas no es fácil saber qué es un peronista para decirlo con certeza. Cristina es una oportunista con mucha labia y bastante inescrupulosa.

― ¿Por qué?

Porque acá murió mucha gente a causa de la corrupción. Hay personas que se mueren todo el tiempo y que no nos enteramos: malas prácticas en los hospitales, sanatorios vaciados, accidentes en las rutas. No hay ningún otro país que tenga tantas muertes en las rutas como nosotros.

―¿La corrupción mata?

Absolutamente. Le estás sacando guita al alimento de los chicos, a los hospitales, a las rutas. Por ejemplo, hay una ruta, la 9, en Jujuy. Tardaron seis años en hacerla, pagaron seis millones de dólares el kilómetro, en todos los países del mundo sale un millón de dólares, y encima murieron 29 personas durante su construcción. Ahora que la terminaron ya no muere nadie más. Esas muertes son la corrupción.

―Lilita Carrió denunció a Gustavo Arribas y a Daniel Angelici, ¿qué reflexión te merece?

―De Gustavo Arribas no sé nada. Daniel Angelici es un operador de Macri, es un tipo de los negocios que opera en la justicia. Y operar en la justicia es ilegal. El operador representa al gobierno en determinadas situaciones legales, y hay un juez que lo escucha en lugar de mandarlo preso. No sé qué es peor.

―¿Los jueces federales son honestos?

Los jueces federales penales son todos chorros, lo que pasa es que hay algunos más hábiles que otros para esconder lo que afanan.

―Víctor Hugo Morales fue despedido de C5N. ¿Fue decisión del gobierno?

―Cuando yo era director de una revista también agregaba y sacaba a gente según lo que hacían, nunca lo hice por ideologías políticas. Si el tipo era bueno, aunque fuera de derecha lo dejaba. Ahora si el tipo era malo, lo sacaba. En el grupo de medios donde trabajaba Víctor Hugo también echaron a Débora Plager, a González Oro, a mucha gente porque no coincidían con la radio y nadie dijo nada y ahora que echan a Víctor Hugo es grave. Creo que todos los casos tienen la misma gravedad. Además, nadie está dejando un tipo en la calle, Víctor Hugo tiene un programa de radio y puede decir lo que quiera y, a su vez, tiene la edad suficiente para hacerse su propia radio si hace falta. Se victimiza para debilitar la imagen de un gobierno.

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―Hay sectores kirchneristas que dicen que está en riesgo el Estado de derecho. ¿Lo está?

―No, tiene el mismo riesgo de siempre. El Estado de derecho está en riesgo si hay zonas dominadas por el delito, o porque los jueces son corruptos. Macri no empeoró la situación. De todas formas, el gobierno de Macri también está dañado por la corrupción, hay una matriz de corrupción que aún sigue presente y algunos personajes del gobierno siguen estando presentes.

―Cambio de tema: ¿hacen falta artistas en la Política?

―No. Hacen falta políticos que entiendan lo que es el arte y que sepan respetar el arte. Creo que en algunos casos hay políticos que parece más artistas que dirigentes. Nos gusta creer en la magia del político. Hay gente que cree en el discurso y no en los hechos.

¿Qué son los artistas?

―Los artistas son los que diseñan el futuro, el arte es el diseño del futuro, para eso está. Es el órgano de la sociedad dedicado a imaginar el futuro. La sociedad modifica y altera su conducta sobre la base de los diseños que hizo Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, e incluso, Einstein.

―¿Una tragedia te permite desarrollar un sentido artístico?

― El buen artista siempre ha sufrido alguna tragedia o fue tratado de una forma determinada en la familia. El arte y la catástrofe tienen un parentesco enorme.

―¿El fracaso es importante?

―Absolutamente, yo fracasé en todo lo que hice, el que no fracasa es un pelotudo porque el fracaso significa que vos no lográs lo que anhelás. Si vos obtenés lo que deseás, es porque querés poco. Creo que lo más importante es el intento, no el resultado.

―Si de repente los días de Gabriel fueran contados, ¿a quién te gustaría abrazar antes de partir?

A mis hijos o a papá, no sé. Mi viejo era un tipo increíble con una inteligencia fuera de lo común. Tenía mucho poder y no le gustaba usarlo. Me decía: “El hecho de que la verdad no exista no es razón suficiente para dejar de buscarla”. Era un tipo de diez.

―¿Hay que buscar la verdad?

Sí, sobre todo siendo periodista siempre hay que buscar la verdad. Después te la tenés que bancar, pero negar la realidad es un delirio, es una cagada.

―¿Cómo es tu relación con Twitter?

―Casi te diría constante. La gente se cree que yo hago periodismo, pero no lo hago. Lo que hago es hinchar las pelotas. Pongo de todo: lugares donde paseo, libros que leo, reuniones que tengo. Estoy pelotudeando con la gente, no estoy haciendo periodismo. Lo hago cuando estoy en la radio, cuando escribo. La gente se lo toma en serio, es increíble.

―¿Hay un nivel de agresividad alto en Twitter?

Sí, en general, son cobardes detrás de una pantalla. Se sienten protegidos por la máquina, sin ser vistos, y entonces escriben cualquier cosa. Yo también escribo cualquier cosa, pero no soy agresivo.

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Nota: Ramiro Gamboa / Sendero Elegante
Revisión: Liliana Velasco / Sendero Elegante
Fotografía: Micaela Arslanian / Sendero Elegante