Romina Manguel trabaja desde los catorce años como periodista y su principal maestro fue Jorge Lanata. Actualmente comparte la pantalla con Alejandro Fantino, a quien define como “un conductor de la hostia”. En una charla de café sin convencionalismos asegura que las mujeres son machistas la mayoría de las veces y expresa su visión sobre el aborto. A su vez, esclarece el estado de la causa Nisman y confirma que la investigación fue vergonzosa desde un principio. “Estoy convencida de que Lagomarsino tiene terror por su vida”, corrobora.

―¿Cómo tratan los medios al Gobierno de Cambiemos?

―Los medios no son algo homogéneo. Hay muchas miradas distintas sobre este Gobierno y me cuesta el análisis hablando en forma global; pero podemos hablar de medios en particular. Sí, discrepo de los que hablan de una luna de miel exacerbada, me parece que, en general, los gobiernos durante los primeros años de gestión ― también le pasó al gobierno de Kirchner que tuvo pleno romance con Clarín al arrancar― tienen una muy buena relación con el Gobierno y que después por razones obvias se va deteriorando, en el mejor sentido para nosotros. Estoy convencida de que los gobiernos tienen la forma de hacer llegar todas las cosas buenas que hacen, tienen propaganda en el buen sentido. ¿Quieren contar cuántas obras hicieron? Pueden hacerlo. Tienen su propia estructura para enumerar las buenas noticias. Nosotros estamos para tener una mirada más cuestionadora sobre lo que hacen, no sé si necesariamente crítica, no sé si el periodismo debe ser crítico y pararse a “reputearlos”, pero sí cuestionar. Hay muchas cosas que a mí que no me cierran, y es bueno poder preguntarlas, expresarlas. Yo trabajo en Radio Nacional, no sabes qué bueno es hacerlo desde ahí, no sabes qué bueno.

―¿Cómo te sentís trabajando en un medio público después de toda la polémica que surgió durante el kirchnerismo?

―Cuando me convocaron, dudé mucho; siempre había trabajado en medios privados, toda mi vida, tengo 44 y trabajo desde los 14. Me gustó mucho que me convocase Ana Gerschenson (actual Directora de Radio Nacional), una colega de muchos años de la gráfica. Para mí, los mejores periodistas son los de la gráfica, me gustó que sea mujer  ―una mujer dirigiendo la radio―, aunque hay que admitir que en la administración anterior gestionaba María Seoane. Pero el hecho de que fuera una colega, que fuera una mujer, y que además en la que confío en el sentido que te dice acá no hay bajada de línea. Y la verdad, no la hubo. Es difícil que te crean porque la gente dice “trabaja ahí, ¿qué te va a decir?”; sin embargo, si me conocés un poco, te diría “no sabés lo difícil que es criticar al Gobierno”, pero no, no.

―¿Nunca un llamado?

―No, jamás.

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“En Radio Nacional no hay bajada de línea” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―Vos le das el micrófono a muchos opositores, ¿ellos lo reconocen?

―Sí, ellos lo reconocen, lo agradecen y está mal: las tres cosas. No es que le doy el micrófono a los opositores porque digo: “¡Uy, hoy no cubrimos el cupo opositor!”. Si un día entero la noticia pasa por el Gobierno, yo voy a sacar a gente del Gobierno toda la tarde, desde las 5 hasta las 7, porque la noticia pasa por ahí. Y si la noticia pasa por la oposición vas a escucharme entrevistar a la oposición. No pienso en el cupo ni estoy atada a un chaleco de la realidad que no me permite moverme. “¡Oh no, ahora me toca opositores porque van a pensar que somos oficialistas! ¡Oh no, ahora me tocan los oficialistas porque van a pensar que soy opositora!”. Saco y pongo cuando quiero. El kirchnerismo está tan mal acostumbrado que esto no se hacía, que cada vez que salen ―te puedo nombrar a diez― siempre terminan las notas agradeciendo: “Te agradezco porque nadie más nos da espacio”, “te agradezco que me permitas hablar”. Que agradezcan es extraño. Es la radio del Estado, no es la radio del Gobierno. Lo que ocurre es que para ellos era la radio del Gobierno, por eso me agradecen. Si ellos empiezan a entender la noción de que es una radio estatal, y que cuando deje de serlo seré la primera que me vaya, ellos entenderán. Las autoridades saben que es la radio del Estado, ¿cómo no va a salir la oposición? Si el Gobierno se pusiese una radio, la abre en Olivos y transmite desde ahí, bueno, que lo hagan. Ahora en una radio estatal, no podés no tener las voces de la oposición.

―El otro día escuché una conversación entre María O’Donnell y Reynaldo Sietecase, con quien ganaste un Martín Fierro, en la que hablaban sobre el ajuste que se viene en los medios públicos. ¿Es así?

―Por supuesto que hay un ajuste. Hay un ajuste en todo el Estado y en esto, los medios públicos no son la excepción.

―¿Qué te parece el programa Ronda de Editores, de María O’Donnell?

―Me gusta mucho, me parece bueno. Es un programa que consumimos los periodistas. Hay opiniones que me gustan, otras que paso porque no me interesan; pero el programa está bien.

―Durante el 2016, estuviste trabajando con Jorge Lanata en Periodismo para Todos, ¿cómo fue la vuelta?

―Después de un montón de años fue todo muy al estilo Lanata. Me llamó de la nada, por algo estábamos peleados, no me acuerdo por qué, me dijo si quería ir a la casa, le dije que sí. Yo pensé que iba a tomar el té y estaba recontenta, me iba a reencontrar con el gordo. Llego y me abre Tenembaum. Digo: “¿Qué onda? ¿A vos también te llamó para el té?”. Una boluda total, y a la mitad aparece Maxi (Montenegro), me digo que me están jodiendo. Me dicen que los tres empezamos a laburar, todos nos quedamos, bueno, vamos a divertirnos. La verdad es que nos divertimos mucho y fue una relinda experiencia, un muy lindo reencuentro. Los quiero, los admiro, con ellos pasé momentos muy increíbles. Maxi es un tipo recontra generoso y amoroso, y él en momentos complicados de mi carrera donde yo tomaba decisiones así de tirarme a la pileta, aparece y me dice: “Pará que te atajo”. Ernesto fue uno de mis jefes, de los primeros que me enseñaron a hacer gráfica en la Revista veintiuno. Era una de esas ofertas a las que era imposible decir que no.

―¿Por qué no continuaron en el 2017?

―Porque surgió la oferta de Fantino y me sedujo mucho la idea de que ellos incorporaran a una mujer en esa mesa con tanta testosterona, me parece que, a veces, es bueno, porque a menudo, nosotras mismas nos quejamos de un techo que nos ponemos sin darnos cuenta.

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“Nosotras mismas nos quejamos de un techo que nos ponemos sin darnos cuenta” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―Fuiste valiente…

―No, valiente es otra cosa, era arriesgado; pero yo soy acuariana, muy audaz en esas cosas y además desde el principio sentí que me gustaba mucho la productora que hace Animales. Ahí está Noel Vila, es una sub40 que yo le prestaría una atención tremenda porque va a ser una tipa muy importante en los medios y me gustó. Y está también Juan Cruz Ávila en la producción. También es un canal que tiene mujeres muy fuertes, está Liliana Parodi, Marta Buchanan; y que tuvieran la idea de sumar a una mujer a la mesa de Animales me pareció especial porque nosotras tenemos una mirada distinta. En ocasiones, decimos que hay pocas editoras mujeres, pero también hay pocas mujeres que quieran quedarse hasta las 12, la 1, en un cierre porque tenemos chicos, y dije que no me iba a poner el techo y todos los prejuicios que había en torno de eso.

Sentí mucho la empatía que transmite Alejandro desde el primer momento, de los mejores compañeros de laburo con los que me crucé en toda mi vida. Primero que me parece un conductor de la hostia, por como reparte el juego, porque es generoso, porque no es un tipo inseguro; entonces eso le permite a cada uno lucirse, muy “el” estilo de Lanata, que entiende que si se lucen los que están alrededor de él se termina luciendo su producto. En lo personal sentí que podía jugar tranquila porque acá tenés espalda. Sentí eso desde el primer momento.

―¿Feinmann es violento?

―En lo personal, no tengo idea. Profesionalmente, creo que es lo que se ve en la tele, su estilo, su forma, que es el confrontamiento. Él ha tenido discusiones mucho más fuertes que la que tuvo conmigo. Pero me parece que fue un mal momento, una mala reacción. Como tengo dos hijas mujeres y sé lo que significa estar en la tele ― y viste que en la tele todo parece sagrado, que todo lo que está ahí, está bien―, si vos en este medio permitís que un pibe te calle como un perro, la mujer que está del otro lado debe decir: “Y bueno, yo me la banco”; porque ¿a quién le chistas? A alguien con el que te sentís superior, yo a mis hijas no les chisto y no quería que mis hijas viesen que a su mamá le chistan, yo no lo iba a permitir. Creo que fue un punto de inflexión.

Eduardo tiene muchos seguidores; el hostigamiento en las redes fue muy importante. Ya terminó, a los hechos me remito: estoy en el programa que quiero estar con los compañeros que tengo ganas que estén y él no está. Es una pena, se la perdió. Creo que él enriquecía el debate en la mesa.

―¿Crees que fue por el episodio que tuvo con vos que decidió irse?

―Sí, también estaba cansado. Le va muy bien en América 24 y tiene un proyecto nuevo de radio. Yo disfruto profundamente cada noche y me siento una privilegiada de poder hacer ese laburo.

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“Alejandro Fantino es de los mejores compañeros de laburo” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Cuál fue el episodio de mayor machismo que sufriste en tu carrera periodística?

―Había menos conciencia. Hay muchas cosas que hoy no podrían pasar en una redacción y que tanto yo como todas las colegas de la misma generación lo vivimos. Que te hicieran ir y venir veinte veces a llevar notas, que te las corregían y las tachaban todas y tenías que reescribir, y, a veces, te hacían ir y venir doscientas veces para verte el culo, yo ya sabía y mis compañeras también. En ese momento, era habitual; me resultaba imposible tomar dimensión de que eso no debía pasar, estaba mal, y después, las mujeres somos muy machistas también.

―¿Lo son?

―Sí, lo somos. Hagamos el ejercicio de ver cuántas mujeres hay conduciendo programa de política, tres, cuatro, no hay más. Creo que la sociedad todavía y, en gran parte las mujeres, todavía les dan más credibilidad a los hombres que a las mujeres. A veces, pongo el ejemplo de Carlos Pagni, a quien me gusta mucho leer, y además me gusta mucho La Nación. ¿Por qué Carlos es más creíble que una mujer? Me parece que hay una cosa donde esas noticias duras y complejas prefieren que las transmita un hombre. Es como los pilotos, hace poco hubo una nota de una piloto mujer que decía que los pasajeros subían con aprehensión al avión, es un poco así. Todavía hay algunos lugares que nos cuesta.

―¿Cristina manejaba un Gobierno con dosis de machismo?

―No, pero creo que no manejaba un Gobierno con mirada de género. Son cosas diferentes. Nunca tuvo una perspectiva de género, de hecho, mirá que loco, Vidal lo mismo. Las mujeres que tienen cargos de poder muy altos se oponen a uno de los mayores reclamos en la agenda de género que tiene que ver con el aborto. Es una injusticia tremenda porque cualquiera de clase media tiene un médico que puede practicar un aborto o sabe cómo se toman las pastillas antiabortivas y después ves que es la principal causa de muerte entre mujeres. Entonces, la verdad que me parece que por convicciones religiosas confunde lo que es la agenda de género que debería tener alguien que esté al frente de un Gobierno con convicción religiosa. Mirá lo que pasó en Salta. La Corte dijo no. La decisión de la Corte me encantó, ¿cómo vas a obligar a los chicos a tener educación católica? Me pareció bien Urtubey que se la bancó.

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“Las mujeres somos machistas” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―Macri antes estaba en contra del Matrimonio igualitario y ahora está a favor, ¿no puede cambiar su visión del aborto?

―No, me parece que es algo que toma mucho tiempo, que es un gran laburo que hacen muchas colegas hasta que esto se entienda. Pero como no afecta a la clase media acomodada porque tienen acceso a los medios para interrumpir un embarazo…

―A veces para que las cosas cambien, ¿debe meterse la clase media?

―Me parece que sí porque es un sector que hace ruido, que hace un ruido distinto al que te puede hacer una movilización. Suelen tener más impacto cuando cierta clase responde. No  veo a Macri o a Vidal cambiando de opinión, me gustaría, pero no lo veo. Y tampoco creo que lo de Cristina haya sido machismo, por otro lado, no necesariamente el hecho de ser mujer te impone una agenda de género. Sí creo que tenemos una mirada muy personal y particular, y creo que la mayor parte de las cosas que le han dicho a Cristina, a Vidal o a mí a no se las dicen a un hombre. De ninguna manera. Si te fijás en las puteadas que tengo en las redes, básicamente tienen que ver con cuestiones de la sexualidad, de la estética, si estoy muy flaca, si estoy demacrada, si soy la novia de tal o cual, si me garcho a no sé quien, a un tipo no le dicen eso. Decime lo que quieras, que me acuesto con Lombardi, que después salgo con Fantino y que termino en la casa de Edi Zunino… Es molesto que a ninguno de mis compañeros les escriban: “Vos estás ahí por tal”, ¿a quién se le va a ocurrir ponerle eso a un tipo? Ahora  a una mina no hay forma, y muchas son mujeres,  ¿eh?

―Corea del Centro, ¿cómo ves a ese término?

―Creo que hay una confusión, que cuando te vas muy exacerbado, con las pasiones muy a flor de piel, hay un momento en el que hay que buscar un lugar donde hacer pie. Ahora, yo no me quedo, hago pie y después nado para donde quiero. No me quedaría a vivir en un lugar donde estoy simplemente para hacer pie, tomo aire y después sigo; me parece bien pararse y pensar lo que uno está haciendo y qué periodismo estamos haciendo, no lo elegiría para vivir, no me gusta vivir ahí.

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“No necesariamente el hecho de ser mujer te impone una agenda de género” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―Cuando ocurrió la tragedia de Once escribiste una nota muy hermosa en La Nación, siempre hablás del juicio a la tragedia de Once como ejemplar, modélico, ¿por qué?

―Porque la tragedia de once desnudó algo que no se terminaba de entender. Yo lamento cada aniversario que hayan sido necesarios tantos muertos para que la sociedad entienda que la corrupción no es un tema de señoras gordas que le importan las ballenas de Greenpeace. Hasta Once hablar de corrupción y ponerlo en términos concretos era muy difícil. Once demostró cómo mata la corrupción, todos lo decíamos, pero era algo muy difícil de hacer tangible. Confirmó que los negocios que hacía Cristina Kirchner con los Cirigliano y con De Vido determinaran claramente que esa gente que iba a laburar, de sectores más vulnerables, no pudiesen llegar. Once fue un punto de inflexión.

―¿Cuál es la diferencia entre Once y Cromañón?

―Cromañón era distinto por el prejuicio de que “yo a ese lugar no iba”, ahora tomarte un tren para ir a laburar, cualquiera de nosotros pudo haberlo hecho, generó una empatía en la sociedad que hizo que los familiares de las víctimas no quedaran solos como se los deja siempre en todas las tragedias.

―¿La empatía hizo que la causa avanzara?

―La causa avanzó por los familiares, por su polenta, porque Paolo Menghini se sentó a ver doscientas horas de video de las cámaras de Padua y encontró que su hijo había subido ahí, y todos seguimos a María Luján mientras iba a cada Morgue y no lo encontraba y salía con un alivio diciendo: “no, no, no es Lucas”, pero era alguien que había muerto. Creo que en la tragedia de Once se dieron muchas situaciones para que la sociedad tuviese que acompañar la causa y no mirara para otro lado. La verdad que sí.

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“Once fue un punto de inflexión porque demostró que la corrupción mata”| Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Por qué abandonamos a las víctimas?

―Siempre las abandonamos. En AMIA, hicieron un muy buen trabajo para caratularlo como un problema de medio oriente y que nosotros no teníamos nada que ver. Mirá flaco, la verdad que la calle Pasteur queda en el barrio de Once, no queda en Israel, no es Tel Aviv y los muertos eran muertos argentinos. Pero si vos tenés a una parte de la dirigencia argentina que sale a decir que vos tenés argentinos argentinos y argentinos judíos, generás un estado de confusión importante.

―Fuerte esa frase de Pichetto…

―Sí, muy fuerte por lo que genera. Muchos de los que escucharon presumían esto con cierta ignorancia y escuchaban a un tipo decir esto y bueno: no es un problema nuestro, la embajada tampoco, ni la AMIA. Hay algo de no sentir lo de Once. Te pongo un ejemplo extremo: si un tipo se muere tirándose de un paracaídas y tiene la misma edad y estudia lo mismo que vos y va a los mismos bares que vos, vos decís: “Flaco te tiraste de paracaídas, yo nunca me hubiera tirado de un paracaídas”. Ahora ir a Once, una estación emblemática, a tomarte un tren, no hay forma de que vos no sientas que cualquiera de nosotros pudo haber estado ahí. Lo de Cromañón era una banda, no hubiera ido a verla, AMIA es un problema de judíos importado a la Argentina. Hemos tenido lamentablemente grandes tragedias.

―¿Timerman traicionó al pueblo argentino?

―Yo soy judía, mi abuelo fue el primer embajador argentino en Israel, en 1948, con Perón, un Perón con un doble discurso porque, por un lado, les abría las puertas a los nazis para que pasaran y poblaran la Patagonia y, por otro lado, fuimos el primer país en reconocer el Estado de Israel. Respecto del pueblo argentino, yo creo que sí, traicionó con el memorándum de “ocultamiento” con Irán. Si los jueces, los fiscales entendieron que los ideólogos del peor atentado que sufrimos fueron los iraníes y están dispuestos a sentarse a negociar con el enemigo, yo creo que se traicionó a los argentinos. Además, como judía, creo que Timerman no tendría que haber firmado nada. En el momento en que recibe la orden de firmar en Alepo, como dijo Pepe Eliaschev, creo que él, por una cuestión de convicciones personales, debería haber renunciado. Ahora son convicciones personales, no tenía la obligación de hacerlo. Así después padeció el repudio de la colectividad. Sin embargo, hoy me preocupa lo que pasa en la justicia argentina, y esta, hoy entiende que él fue responsable de haber firmado un papel que quería encubrir la verdad. Yo me quedo con eso. Yo leo y hablo con jueces, fiscales, autoridades extranjeras y, según lo que leí hasta ahora, es lo que te cuento.

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“Timerman no tendría que haber firmado el Memorándum con Irán” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―No obstante hay sectores que afirman todo el tiempo que el gobierno interviene en el Poder judicial…

―Está bien, son estrategias. La verdad es que me cuesta mucho criticar las estrategias de defensa porque entiendo cómo es la defensa. Imagínate que le decís a tu abogado: “Vamos a tirarle con todo a este juez porque me procesó”, y tu abogado te dice: “No me parece ético”, lo echarías. No cuestiono las estrategias de defensa, me da gracia cuando dicen que ahora se aprieta a los jueces cuando todos lo han hecho; es una relación sumamente promiscua de ambas partes donde uno aprieta y el otro se deja apretar.

Trato de atenerme a los hechos sin ser ingenua: “¡Ah!, el kirhcnerismo dice que el macrismo aprieta jueces”. Vamos, muchachos, y ¿por casa cómo andamos? Cubro Tribunales federales desde 1994, y tampoco los jueces me parecen inocentes en este caso. Tienen unas espaldas enormes, no los podés echar, tiene que ser por medio de juicio político, son muy corporativos, tienen el manejo de las causas más importantes de la Argentina. Ellos se podrían sentar en una conferencia de prensa y contar por qué los aprietan.

―¿Por qué no lo hacen?

―Si estuvieran limpios, lo harían.

―¿Hay algún juez que esté limpio?

―Sí, pienso que sí, pero ponerse a dar nombres no tiene mucho sentido. Me cuesta, hay muchos que no me gustan y que no entiendo por qué están en Tribunales. Hay otros que me gustan mucho porque tienen una picardía enorme.

―¿Cuál te gusta?

―Es un problema porque si te digo uno que me gusta, once van a decir: “A mí me dejás afuera”.

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“No entiendo por qué algunos jueces están en Tribunales” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Macri interviene en la justicia?

Si lo supiese de manera indubitable, creo que lo denunciaría, no tengo prueba para decir que presiona. Sí me consta ―recorriendo los Tribunales como los recorro, y con los grandes y enormes colegas que hay, como Omar Lavieri, Patricia Blanco, Martín Angulo―, de los que saben, que están ahí, te puedo decir el terror que le tienen en Tribunales a Elisa Carrió.

―¿Le tienen miedo?

Los jueces no tienen miedo, pero no les gustaría que se difundiera que Lilita fue a hacer una denuncia y que no le dieron pelota; están muy atentos a cuan imbricado está el mensaje de Lilita en la opinión pública. Tratan de no llevarse mal, no es de las personas con las que se quieran llevar mal.

―¿Lilita tiene filtro?

―Me excede el análisis de Lilita, ella ha roto cada vez que pudo. Me excede.

―¿Qué pensás de la denuncia que hace contra Angelici?

―Fue la primera gran sorpresa de Lilita. Angelici es un tipo del riñón de Mauricio Macri, muy cercano. Ella se sentó en el programa de Mirtha Legrand y no paró de tirarle contra Angelici. Lo cierto es que él tiene relaciones con muchos jueces por Boca ―creo que más del 70 % de los jueces federales debe de ser de Boca―, y, a veces, estoy pendiente del resultado de Boca porque quiero saber si van a estar de bueno o de mal humor al otro día.

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“En Tribunales le tienen terror a Elisa Carrió”| Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Las prisiones preventivas te parecen justificadas?

―Me parece que somos muy chotos porque si vamos a discutir las prisiones preventivas discutamos el 60 % de los presos de las cárceles bonaerenses que están con preventiva. A nadie le importa nada, ¿por qué? Porque no son Lázaro, ni Amado, ni ninguno de ellos. A nadie le gustaría estar privado de su libertad, es un hecho. Pero si discutís el servicio penitenciario federal, te regalo el bonaerense. A nadie le importa esos tipos. Luego, te ponés a analizar que la única causa por la cual alguien puede estar en prisión preventiva es por riesgo de fuga o de entorpecimiento, en cualquiera de los dos casos alguien va a prisión preventiva como excepción. Pensá que a un diputado, a un senador, podés investigarlo, citarlo a indagatoria, procesarlo, elevar la causa a juicio, sustanciar el juicio, lo que no podés hacer es retenerlo. Deben ser muy claros. Me decían que ahora hay un proyecto de Garavano para que todo sea más claro y menos arbitrario como todo esto de la doctrina Irurzun que te habla del poder residual, qué sé yo, es un bumerán. Para eso un funcionario actual, en funciones tiene mucho más poder que Boudou.

Timerman, por ejemplo, con todo lo que lo he criticado, tiene un cáncer terminal, no camina una cuadra, ¿qué te va a entorpecer? Lo de Bonadío y el kirchnerismo es una historia aparte, es algo que hay que analizar con otros parámetros. Probablemente, hoy nos enteremos de que lo procesan a Lagomarsino, gravísimo, por ser partícipe necesario del homicidio de Nisman. Partícipe necesario no es autor, pero tiene la misma pena; le dio el arma amiga para que parezca un suicidio, todo lo que le va a decir el juez parece bastante duro. Sin embargo, no creo que lo metan preso porque se entiende que con una tobillera alcanza y, entonces me parece que no hay criterio unificado. Que haya 27 tipos presos me hace algo de ruido.

―¿Las prisiones preventivas no pueden complicar a Macri el día de mañana?

―Obviamente. De todas formas, lo que le hicieron a Boudou no puede volver a pasar. Macri no va a ser filmado en pijamas. Por ejemplo, cuando detuvieron a D’Elía, el Juez pidió que fueran muy prudentes en el uso de las imágenes, y ahora Boudou es querellante en el tema de las imágenes. Hay que distinguir con mucho cuidado lo que es la justicia de lo que es venganza. Yo quiero justicia. Memoria Activa suele terminar los discursos haciendo una cita del Talmud: “Justicia, justicia perseguirás”. Se dice dos veces porque la primera vez es por el hecho de conseguir justicia, y la otra, por los medios, por cómo conseguís la justicia. Si no estamos en la ley del ojo por ojo.

Soy respetuosa del proceso porque si nos apuramos todos por la opinión pública la causa se va a caer. Si se hace algo por la demanda de justicia por la coyuntura, en siete u ocho años, si se da el juicio oral no lo vamos a estar cubriendo. Cuando fue el juicio de encubrimiento a Menem por AMIA estábamos sentados, empezaba el juicio, con todos los colegas, era un juicio importante: un ex Presidente acusado por encubrir a Siria y también tenemos una ex Presidenta acusada de cubrir a Irán, y estábamos con todos los colegas y chocó Chano (cantante de Tan Biónica), se fueron todos.

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“Las prisiones preventivas pueden complicar a Macri el día de mañana”| Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Se fueron?

―Porque el canal mira otra cosa, porque piden otra cosa y porque, lamentablemente, tantos años después, de 1994 hasta hoy, ya están perdidos. Si un juez te dice que no piensa en la tapa del diario de mañana, te está mintiendo. Valiente es el juez que firma aún sabiendo que no es lo que la opinión pública pide. Me preocupa que en diez años cuando nadie esté mirando se vayan todos a la casa, ¿ahí qué hacemos?

―En un reportaje afirmás que De la Rúa te parece mejor presidente que Néstor. ¿Mejor Néstor o De La Rúa?

―Es difícil, me resulta difícil circunscribirlo a lo que fue su gestión. La presidencia de Cristina no fue la de Néstor. ¿De qué estamos hablando? ¿De qué Néstor hablamos? Para mí, el kirchnerismo no terminó con la muerte de Néstor. Todas las maniobras delictivas siguieron.

―¿Por qué Cristina mantuvo la línea delictiva de Néstor?

―Para hablarte de Néstor debo hablarte de Néstor y de Cristina, eran una sociedad política. Ella fue mucho más dura que él en muchas cosas. La lógica de Kirchner era muy particular donde se necesitaba plata para hacer política, y esa plata debía salir de algún lado.

―¿Hay alguna diferencia entre Néstor y Cristina?

―Néstor Kirchner no abandonaba a los propios, no lo hacía. Era más seductor y tenía un mejor manejo del poder que ella. Además, hay una diferencia de género, Cristina es mina y hay muchos que no quieren ser conducidos ni interpelados por una mina. De hecho, gran parte de las puteadas que le han dicho no recuerdo que ni a De la Rúa en su peor momento le hayan dicho las cosas que le dijeron a Cristina.

―¿Cristina frenaba el ciclo de agresión que recibía o lo alimentaba?

―Creo que lo alimentaba terriblemente, no me puedo olvidar de las caras de mis colegas en las plazas como escrache público, no me puedo olvidar de las parodias que hacían de uno de los grandes juristas argentinos como Carlos Fayt, ridiculizándolo en pañales o del abuelo de los dólares que va a pasar a la historia, esto de señalar a la gente con el poder que ella sabía que tenía. También tenían una herramienta de presión muy fuerte, además de los servicios, la AFIP ha funcionado como mecanismo de presión.

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“Si un juez te dice que no piensa en la tapa del diario de mañana, te está mintiendo” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―¿Echegaray debería estar preso?

―Lo procesaron.  Si leemos la causa, el Juez afirma que miró para otro lado todo el tiempo y que sin la participación de Echegaray no se podría haber hecho lo que se hizo, no sé si tiene que estar preso, pero eso lo tenés que demostrar. La justicia tiene los recursos para poder hacerlo. El juicio oral es bárbaro porque ves todo.

―¿Por qué hay prisiones preventivas y no juicios orales?

―Es la pregunta del millón. Si tuviéramos un juicio rápido, no tendrías que tener a nadie en cana, a los jueces no les gusta meter a la gente en cana. Tenés que estar dos años, nadie camina el sistema penitenciario, nadie va a Ezeiza, yo te dejo en Marcos Paz media hora y me pedís que te saque de ahí. Hay que estar dos años ahí, tipos acostumbrados a chiflar y que le digan: “¿qué necesita, señor, qué necesita?” No es una decisión fácil ni agradable.

Cromañón fue un ejemplo y dejó frases célebres de la justicia: “con que uno solo hubiese dicho que no, esta tragedia no pasaba”. Uno ¿eh? uno. El policía, el inspector, el pibe de la entrada, el de las bengalas, con que uno hubiese dicho esto no lo hago, se cortaba la cadena. Salió el juez Díaz a explicarlo y fue muy claro. Los jueces nunca explican nada.

Hay gente que te enseña lo que querés del periodismo y lo que no querés. Sabes lo lindo que es saber que no estás dispuesta a hacer porque se lo viste hacer a alguien.

―¿Por ejemplo?

―No importa porque es algo malo, pero tiene mucho valor. Porque uno no quiere verse así, uno no quiere estar en ese lugar. Y después tipos que me han enseñado mucho y me siguen enseñando todos los días.

Cada uno puede dar cuenta de cómo vive.

―¿Hay honestidad en el periodismo?

―Creo que sí y que cada uno debe dar cuenta de cómo vive. Alguien que me quiso hacer daño este año se le ocurrió que la manera de lastimarme era publicar mi estado bancario. Y yo tengo un crédito del Credicoop con el que compro mi departamento y tengo un auto del 2011 y tengo deudas. Es lo único que tengo. Me dio gracia, me quisiste hacer un mal y la verdad que me hizo un bien; si me hubieses publicado que tengo cuatro departamentos en Miami, dos en Punta del Este, siete camionetas y dos barcos en la marina de San Fernando no tengo como explicarlo. Yo puedo dar cuenta de lo que tengo y eso me deja muy tranquila.

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“Puedo dar cuenta de lo que tengo y eso me deja muy tranquila” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

―Gómez Centurión afirmó en una conversación con vos que no hubo un plan sistemático de desaparición forzada durante la última dictadura. ¿Qué reflexión te merece? ¿Se repudió lo suficiente desde el Gobierno?

―Me llevo muy bien con Gómez Centurión porque dice lo que piensa; él no cree que lo haya traicionado porque no le hice decir algo que no piensa. Él realmente no siente que haya habido un plan sistemático; pero no me importa lo que él crea, la justicia ya afirmó que hubo un plan sistemático, aunque él insiste con que acá hubo una guerra. Ahora bien no me parece que la política de derechos humanos que sea privativa del kirchnerismo ni tampoco del macrismo, es de la sociedad argentina que dice nunca más; en todo caso es de Strassera, de los jueces en la junta, de Arslanian y de Gil Lavedra. Creo que han motorizado los juicios que venían dilatados, muchos años de un parate absurdo que entorpeció todas las investigaciones, ahora que nadie venga a arrogarse, es de lo mejor que tenemos como pueblo, el consenso básico es: “Nunca más”. Todos deberíamos repudiar a cualquiera que lo ponga en duda.

Hay un consenso de que eso terminó y de que los culpables deben ser juzgados y condenados. En algún momento, hubo un rumor de que iban a parar los juicios, tampoco digamos pelotudeces porque el aire es gratis. Los juicios no se paran, la sociedad argentina no lo permitiría, no hay nada que me haga ver que hay intención de parar los juicios. Los juicios no fueron ni de Cristina ni de Néstor ni de Macri. Son nuestros.

―¿En qué estado se encuentra la causa Nisman?

La justicia dijo que lo mataron a sangre fría, que fueron dos personas, que hubo alguien que lo movilizó, que entraron a la casa y le pegaron un tiro. Y que hubo una persona que se llama Diego Lagomarsino que entregó el arma amiga, si en una causa aparece un arma sin registrar es muy difícil de explicar la aparición de esa arma. En este caso, necesitabas explicar cómo esa arma había llegado a la casa de Nisman, bueno, la justicia terminó diciendo lo que la querella decía, lo que los familiares de Nisman vienen diciendo hace rato.

―¿Qué balance hacés de la investigación?

―Desde el principio, se investigó mal. Fue un papelón, Nisman no estaba haciendo surf en Florianópolis y se pegó un golpe en la cabeza. Era un Fiscal en funciones que hacía cuatro días había denunciado a la Presidente de la Nación y a su canciller y que, al otro día, iba a exponer en el Congreso de la Nación. Fue vergonzosa la investigación, creo que vamos a estar de acá a diez años sentados en el juicio de encubrimiento por el asesinato, la justicia ya lo dijo.

―¿Qué responsabilidad tiene Cristina Kirchner en la muerte?

―No lo sé, todos sabemos lo enojaba que estaba, el malestar que tenía, cómo Nisman se puso muy duro con la firma del Memorándum, me llamó mucho la atención la última resolución que sacó el Juez con los procesamientos donde hace referencia a la muerte de Nisman, con el tema del Memorándum que además, en esos días lo habían matado, hace una referencia que todavía no la puedo entender. Me parece temerario salir a decir que lo mató Cristina porque le molestaba. No lo sé. Se sabe lo que se sabe y gracias que se sabe tanto tiempo después. Cualquiera que haga la primera materia de criminología sabe que lo que no encontrás en las primeras 24 horas después es muy difícil, y vos tenías gente que de un sillón de tres cuerpos se llevó uno entero. ¿Cómo sabemos si de ese cuerpo del sillón que se llevaron estaba la bala, la sangre? Pasó cualquier cosa ahí adentro, un desastre.

Que la justicia haya llegado a esta conclusión tanto tiempo después, y en el foro Federal y con una junta interdisciplinaria muy seria me parece importante. Si en estos días se define la decisión de Lagomarsino, me parece que es importante para armar el rompecabezas.

El fiscal y el juez entienden que sí, le adjudican un rol que es mucho más importante que el que parecía. Afirman que fue partícipe necesario. Pensá que el tipo sabe quién le dijo que le dieran el arma. Tiene terror por su propia vida, alguien le dijo llevale esto a Nisman.

―¿Quién crees que le dijo?

―No lo sé, gente a la cual que se cayera el Memorándum le resultaba perjudicial, ahí tenés una lista. Tampoco lo podés vincular necesariamente con la muerte, pero había mucha gente muy urgida con que los iraníes tuviesen la posibilidad de caminar por América Latina con mayor facilidad y sin las alertas rojas.

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“Desde el principio la investigación por la muerte de Nisman fue un papelón” | Foto: Milagros Grieco / Sendero Elegante

Nota: Ramiro Gamboa / Sendero Elegante
Revisión: Liliana Velasco / Sendero Elegante
Fotografía: Milagros Grieco / Sendero Elegante