¡AY, RADIO!, ¿QUÉ TE ESTAMOS HACIENDO?

POR: JUAN IGNACIO ZINGONI / SENDERO ELEGANTE

Dentro de dos años, la radio cumplirá 100 años. En nuestro imaginario, es improbable separar a este gran medio de su estructura analógica, es decir, de lo que conocemos como AM y FM. Sin embargo, países como Noruega, ya se despidieron de este sistema y dieron el salto a lo que se llama “apagón analógico”: basta de AM y FM, todo por la Internet.

Nos preguntamos ¿qué viene sucediendo con las radios y sus trabajadores? ¿Cada vez más personas escuchan radio por la Internet? ¿Cómo consumimos nuestros contenidos? ¿Qué se le critica a los dueños de las radios y al Estado? A casi cien años del nacimiento de este gran medio, hablamos con Agustín Espada, becario doctoral del CONICET, licenciado en Comunicación Social y Magíster en Industrias Culturales (UNQ) para conocer un poco más el estado actual de la radio en nuestro país.

Agustín Espada, becario del CONICET, se encuentra realizando su doctorado en Ciencias Sociales (UBA).

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¿Y QUÉ HACEMOS CON LA RADIO POR INTERNET?

—Recientemente, los directores de Radio Metro decidieron salir de Radio Cut (una plataforma con la que pueden buscarse fragmentos de programas de radio) debido a los derechos de autor que, según ellos, se estaban violando. ¿Qué evaluación hacés de esta decisión?

—Primero, hay que separar el análisis legal del análisis de estrategia digital. En cuanto al marco legal, está bien lo que hicieron, lo pueden hacer porque ellos son los dueños de los contenidos y como Radio Cut es una plataforma que busca monetizar con contenidos de terceros, están en todo su derecho de sacárselos por no querer que facturen publicidad con sus contenidos. Sin embargo, al momento de analizar la estrategia online de las radios en general, su decisión refleja una visión corta: les falta un análisis sobre cómo se consumen los medios y cómo se consumen los contenidos en la Internet.

¿No alcanza con que podamos escuchar las radios desde sus páginas web?

—Tener que entrar a una página para escuchar una radio puede funcionar, pero hoy en día, estamos mucho más habituados a escuchar contenidos en diferido, es decir, reproducirlos posteriormente a su emisión en vivo. Entonces nos molesta —generalmente— cuando tomamos un contenido empezado y no podemos verlo o escucharlo desde el arranque. Estamos habituados a buscar y a reproducir contenidos como lo hacemos en Google, Spotify, Netflix o Instagram.

¿Cómo consumimos los contenidos por internet?

—La radio y la televisión siempre fueron un lugar donde uno podía sintonizar y buscar lo que quería, pero únicamente entre todo lo que se transmitía en ese preciso momento. En la Internet, hay algo que se pierde que es esencial para como solemos pensar la radio: el dial. Plataformas como Radio Cut o Tune In son para las radios, la posibilidad de generar el dial de la Internet, es decir, de construir un espacio donde podamos encontrar todo el contenido radiofónico que queramos; una oportunidad que las radios se están perdiendo.

¿Las radios no podrían apostar a desarrollar sus propios motores de búsqueda en sus páginas web para no tener que acudir a plataformas como Radio Cut o Tune In?

—Sí, pero ellos tendrían que gestionar y valorizar todo un archivo sonoro de sus transmisiones con un cadeo y un recorte bien preciso que, la mayoría de ellas, no están dispuestas a hacer. Radio Nacional, Radio Continental y, desde hace poco tiempo Radio Metro, son las emisoras que tienen sus archivos con ediciones completas de sus programas. Pero la exclusividad hoy no garpa en internet: pedir que vengan a mi página, a mí aplicación no es la solución. Más allá de que me escuchen a mí o no, la industria de la radio tendría que preocuparse por que los oyentes escucharan radio, sea en vivo o en diferido y eso no sucede porque las herramientas y las plataformas para acceder a ese contenido en la Internet están atrasadas.

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NO ES TIEMPO DE PERDER ESTA OPORTUNIDAD

¿Cómo evolucionó la escucha de radio por internet en argentina?

—Si miramos los números de IBOPE (medidor de audiencia), hace diez años que la escucha de radio por la Internet gira en torno al 20 %. Por otro lado, hace cinco años que la escucha a través de smartphones está estancada en el 20 %. No hay un crecimiento de la escucha en la Internet y creo que coincide con las estrategias que las radios masivas realizan por la Internet. La escucha mayoritaria sigue siendo a través de la forma tradicional.

¿En qué sentido podría la crisis económica estar repercutiendo sobre la adaptación de las radios al sistema digital?

—Las condiciones del mercado radiofónico son muy precarias en este momento y es seguro que esto repercute sobre la inversión en desarrollos digitales. De las diez FM más escuchadas de Buenos Aires, mínimo cinco están en crisis: a los trabajadores no les pueden pagar los sueldos o dueños de las radios cambiaron y entonces se están acomodando y eso implica despedir gente. De las AM, salvo Radio Mitre, Radio La Red o la CNN —que es una recién llegada—, están todas en crisis.

¿Qué más imposibilita el desarrollo de las estrategias de las radios en internet?

—El rápido rédito comercial que los dueños esperan. Primero, tenés que construir una audiencia digital que te permita convencer al auspiciante de que no es la misma que la del oyente que escucha en vivo, una vez que lo convenciste, recién ahí facturás; pero, esto lleva tiempo. Además, algunos se preguntan, por ejemplo: “¿Por qué auspiciar el programa en vivo y también en redes sociales?”, porque tiene un potencial de negocio muy grande. Por caso: esta semana, en el programa Pasaron Cosas (Radio Con Vos), tuiteó un fragmento de una nota que duraba menos de un minuto: ese tuit tuvo más de 14.000 reproducciones, frente a la audiencia en vivo de ese programa que no supera los 40.000 oyentes. Tenés casi la mitad de este último número dentro de un solo tuit; entonces es muy comercial. Es una lástima que muchas de las personas que gestionan las partes digitales de estas radios no estén interesadas en aplicar estas estrategias porque piensan que no es comercial o porque están con otras preocupaciones.  

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EL ESTADO, LAS RADIOS Y ¿EL ESTADO DE LAS RADIOS?

¿El problema de las estrategias de radio por internet trascienden al Gobierno de Cambiemos?

—Sí, pienso que el problema va más allá: los dueños de las empresas de radio desconocen por completo el negocio porque vienen de otro palo. Tienen la empresa de radio como podrían tener una estación de servicio, un kiosko o un restaurante. Los dueños desconocen las lógicas de funcionamiento del medio: las programaciones necesitan tiempo, porque la radio se sirve de lo cotidiano, de la relación que se construye entre el conductor y el oyente. En el caso de una radio musical, la construcción de una identidad con los oyentes lleva mucho más tiempo. Todo esto ha llevado a un proceso de precarización laboral, artística y económica que ha empobrecido al sistema radiofónico. La gran mayoría de las empresas de radio no pueden obtener ganancias, las radios se copian unas a otras, y se buscan figuras como si se estuviera armando un equipo de fútbol.  

¿No crees que debería estar reglamentada la difusión de quienes son los dueños de las radios?

—En realidad está, por lo menos hasta hace un año, reglamentado. Tal vez, con alguna resolución se haya dado de baja, pero las radios deberían pasar, dos veces al día, quienes son los dueños de la radio. Sin embargo, lo hacen en horarios insólitos como las tres de la madrugada, con lo cual es lo mismo que si la reglamentación no existiera. Lo que tendría que establecer esa norma es que se difundiera la estructura de propiedad en horario prime time. Considero que el desconocimiento de la estructura propietaria de los medios es una problemática. Tiene sentido que la sociedad conozca quiénes son los propietarios de los medios que consume.

¿Estás manejando algunos números en cuanto a pauta oficial de 2019 o 2018?

—Sí, nosotros (junto con el investigador Santiago Marino) publicamos unas notas en Chequeado y Letra P sobre la distribución de pauta oficial de 2018, pero aún no tenemos de 2019. El año 2018 fue uno de los de menor gasto en pauta oficial del gobierno de Cambiemos, tanto en pesos como en dólares, con un gasto menor a cien millones de dólares (algo que no sucedía desde hace más de diez años). Todo eso redunda en la economía del sistema porque muchas emisoras vivieron durante mucho tiempo de la pauta oficial.


Fuente: elaboración de Chequeado en base a datos de la Secretaría de Comunicación Pública de la Nación.

—¿Quiénes son los que más reciben pauta oficial?

—Los más grandes. La distancia de Clarín con el resto es abismal. Hablamos de que se llevan entre el 16 % y el 18 % del total de la pauta (depende del semestre), y después vienen los otros grandes grupos como VIACOM (Telefé) y el Grupo América, grupo Cablevisión (Radio Continental y Canal 9) y el grupo Indalo. Lo que el Gobierno ha corregido en el último par de años es el número de pauta que le da a medios opositores (Grupo Octubre o Grupo Indalo), que en 2016-2017 había sido menor y había un acto discriminatorio, por ejemplo: en uno de esos semestres, la AM 750 no recibió pauta oficial. También comenzaron desde 2018 a darle pauta publicitaria a productoras de periodistas.  


* En pesos corrientes.
Fuente: elaboración de Chequeado en base a datos de la Secretaría de Comunicación Pública de la Nación.

—En este marco de violación de derechos a los trabajadores de las empresas de comunicación ¿cómo crees que debería intervenir el Estado y el Enacom?

—El Estado no solamente tiene la posibilidad, sino que tiene la obligación de fomentar un mercado de voces diverso. Garantizar fuentes de trabajo es una de las aristas de esa política de garantizar diversidad de voces. Para eso, las instancias de protección son diferentes: las mediaciones con el ministerio de trabajo entre empresas y trabajadores no pueden beneficiar siempre a las empresas. La readjudicación de una licencia como fue lo de Radio América y como ahora se va a hacer con Radio El Mundo, no puede tardar dos años y medio, porque no hay trabajador que pueda sostenerse dos años y medio sin un sueldo —y menos en el periodismo—. El Estado tiene el poder de decirle a la persona a la cual le adjudicó la licencia: «escucháme, Fontevecchia, a usted le di la licencia de Radio América hace más de un año, si no la va a operar, se la saco», y eso no lo hacen. Otra medida podría ser la generación de fondos para el sostenimiento de trabajadores de medios en el caso de que se cierren emisoras (como hace el INCAA). Y lo más importante es que se tendría que controlar quién es el que entra y sale del empresariado de una radio. Por ejemplo, a Radio América la concursaron después de seis meses donde había un nieto que se llamaba Juan Mariano Martínez de Rojas que decía que era el dueño de la radio y el Enacom no hacía nada mientras los trabajadores se quejaban de que ese señor había tomado la radio y no pagaba los sueldos. También pasó con Radio El Mundo, donde hubo un señor llamado Martín Rodríguez Flores que vivió 14 meses dentro de la radio diciendo que era el dueño y sacaba a trabajadores a punta de pistola, ponía patovicas en la puerta de la radio para decir quién entraba y quién salía, sin pagar indemnizaciones, alquilaba la programación, todo para quedarse con el dinero de ese alquiler; el Enacom (ente nacional regulador de comunicaciones) tardó un año en intervenir. Entonces, de esa forma, sospecho que al Enacom no le interesa la situación de las radios y solo actúa en situaciones límites.

POR: JUAN IGNACIO ZINGONI / SENDERO ELEGANTE

Juan Zingoni

Juan Ignacio Zingoni es estudiante de Ciencias de la Comunicación Social en la UBA y de a poco saxofonista. Nacido en Bahía Blanca e hincha de Boca Juniors. Cuando le regalaron una colección de crónicas de Leila Guerriero no pudo parar de leerla. Dejó de hacer malabares en el parque y de formarse como trapecista circense para comenzar a enamorarse del género de la crónica y de la entrevista. Este año, como los anteriores, Juan se propuso un objetivo a corto plazo: seguir vendiendo su lemoncello casero. Y su sueño a largo plazo: escribir una crónica de viaje sobre Islandia.

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