El espíritu joven del Oeste

POR: FABRIZIO SANGUINETTI

No son muchos los artistas con los que da gusto discutir: Clint es la excepción. La multipliciplidad de roles que Clinton Eastwood Jr. —o simplemente Clint Eastwood— supo llevar a cabo lo largo de su carrera extensa, lo constituyen en una referencia ineludible del cine y de la cultura norteamericana contemporánea.

Hoy, con 89 años recién cumplidos, lo encuentran a Clint lleno de vitalidad, energía y talento. Sus películas  extensas y coloridas son el símbolo por excelencia del american way of life, donde el héroe épico ocupa un lugar central; y sigue la mejor tradición de John Ford, John Huston o William Wyler.

«Sus películas  extensas y coloridas son el símbolo por excelencia del american way of life«

Nacido en plena gran depresión de la década del treinta, la San Francisco natal de Eastwood no le brindó un ambiente ameno. Tuvo que hacerse camino en un mundo difícil y, en su juventud, trabajó de leñador, albañil y obrero metalúrgico para pasar a servir cuatro años en el ejército. Como cualquier héroe que debe trepar fatídicamente hasta la cima para alcanzar el éxito, desde 1954 que Clint se hizo un lugar en Hollywood interpretando roles secundarios.

Pero no fue hasta la década del sesenta que Clint arrojó su cóctel explosivo. Fue la hora de los spaghetti westerns. Dirigidas por el emblemático director italiano Sergio Leone, estas películas combinaban bajo presupuesto con enorme calidad estética. El film clásico El bueno, el malo y el feo, marcó a fuego el imaginario popular sobre el “Lejano Oeste”. Si nos imaginamos dos cowboys enfrentados empuñando su revólver, es porque Eastwood supo interpretarlo de manera notable.

«Si nos imaginamos dos cowboys enfrentados empuñando su revólver, es porque Eastwood supo interpretarlo de manera notable»

Como el vino sabe mejor con los años, Clint consolidó su rol de actor rudo y tosco con el paso del tiempo. De la mano del director Don Siegel, durante los años setenta protagonizó la saga de Harry el Sucio, donde lograba moldear una antigua práctica de Hollywood: un artista cuya presencia se hacía sentir en la taquilla y que conseguía dotar de personalidad a sus películas. Vimos madurar este rol hasta entrada la década del noventa, de la mano En la línea de fuego, donde interpreta un guardaespaldas presidencial. Pero su capacidad artística no se detuvo en plano actoral, sino que también brilló como director.

Con más de 41 films dirigidos, Eastwood demostró que puede atravesar distintos géneros sin perder su calidad. Desde el melodrama Los puentes de Madison hasta el policial Rio Místico, sus películas nunca dejaron de lado los grandes conflictos que atraviesan al ser humano: el amor y la traición, la dignidad y la esperanza, insignias constantes en sus obras que fueron galardonas en dos ocasiones con el premio Oscar; tanto como mejor director como mejor película, en Sin Perdón y Millon Dollar Baby.

Ya sea como un excombatiente de Corea en Gran Torino, soldados norteamericanos y japoneses en Cartas de Iwo Jima o emboscando a iraquíes en El Francotirador, vemos en las películas de Eastwood un diálogo constante con la historia y la política. La presencia del militar y la guerra expresan para Clint un pilar fundamental de la esencia norteamericana.

Hombre de ideas firmes y patriótico, referente del Partido Republicano, ex alcalde de Carmel-by-the-Sea (California), sus opiniones se hacen eco en los medios de comunicación: “Voy a votar por Trump, aunque diga muchas tonterías”, expresó en la campaña presidencial de 2016. Para discutir o entretenerse, reírse o llorar, el cine de Clint Eastwood enriquece nuestra cultura y, por eso le dedicamos este pequeño homenaje y lo saludamos el día de su cumpleaños. Crucemos los dedos y esperemos ver todavía muchas más películas de este talentoso actor, productor y director que nos ofrece tanto para reflexionar.

«La presencia del militar y la guerra expresan para Clint un pilar fundamental de la esencia norteamericana»

POR: FABRIZIO SANGUINETTI

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