LA RAZÓN Y LA FE: MANO A MANO

POR JUAN MANUEL CAFFERATA / SENDERO ELEGANTE

Todos tuvimos un profesor insoportable. Ese que no ponía una nota más alta que un 6, que llegaba tarde a clase o ni se molestaba en venir, que tiraba frases machistas o que solo aprobaba a los que estaban de acuerdo con su ideología. También todos cursamos alguna vez con un estudiante insufrible que piensa que se las sabe todas, discute con el profesor y alarga todas las clases. El clásico que siempre llora que se va a sacar un 2 porque no estudió nada y se termina sacando un 10.


Bueno, ahora imagínate que tenés una clase con estas dos personas. Eso es lo que le pasa a Martin, un estudiante de ingeniería cuya cursada se ve alterada por un chico que decide debatirle al profesor ateo que Dios existe.
En la primera clase de Filosofía el profesor Radison, siguiendo la línea de adoctrinamiento marxista presente en muchas universidades, le obliga a los estudiantes a escribir en una hoja ‘Dios ha muerto’. Todos los alumnos son sensatos y lo único que quieren es aprobar la materia, entonces acceden. Pero la fe de Josh le impide hacerlo. Siente que Dios necesita que lo defienda. Entonces el profesor desafía a Josh a convencer al curso de que Dios existe, ofreciéndole 20 minutos en cada clase para exponer sus argumentos.


Por más loable que pueda parecer la actitud de Josh, no recomiendo a nadie imitar este comportamiento si quieren obtener su título académico. Hace todo lo que no se debe hacer ante un profesor soberbio: no obedecerlo, desafiarlo, y peor aún: superarlo.
El padre de Martin sabe muy bien esto, y le da a su hijo una enseñanza casi proverbial: la realidad es establecida por las leyes del profesor.
Los personajes son muy bien logrados y el elenco es muy inclusivo. Todos, tanto creyentes como no creyentes están representados con una exactitud asombrosa. Los creyentes se verán interpelados con la figura de Josh, en quien se manifiestan valores fundamentales como poner a Dios ante todo. Y los no creyentes se regocijarán viendo cómo los cristianos son menospreciados con soberbia, una representación calcada de la realidad académica agnóstica.


Aunque el guion es atrapante, y las escenas del debate sobre la existencia de Dios te mantienen al borde de la silla, tanto con argumentos a favor como en contra, tiene un error en la trama muy serio. Josh cree que Dios lo eligió para defenderlo y debatir con el profesor. Esto es lo que le dice a su novia, que dice que debería hacer lo más inteligente y aceptar ser adoctrinado. Pero, ¿cómo está seguro de que esa es la voluntad de Dios? ¿No podría ser que la novia fue enviada por Dios para que desista con su idea de debatir? Al fin y al cabo, esta sucesión de eventos termina en la muerte del profesor y su conversión tardía al cristianismo. Seguramente Josh no puede creer que la voluntad de Dios sea conseguir más seguidores a toda costa, aunque implique que alguien sea atropellado por un auto.


No es fácil hacer una película cristiana pero que pueda ser disfrutada por personas de cualquier religión. No alcanza con solo tener un material de fuente sin copyright de más de 1000 páginas de donde sacar frases. También hay que meter personajes diversos, múltiples miradas y situaciones comunes a toda experiencia humana. Nietzsche mató a Dios, pero Harold Cronk lo revivió.

POR JUAN MANUEL CAFFERATA / SENDERO ELEGANTE

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Juan Cafferata

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